La región de los Andes Áridos, situada en el centro de Argentina y Chile, soporta desde hace una década una grave crisis hídrica como consecuencia de una de las sequías más prolongadas de los últimos años. Esta crisis  se agudizó desde 2010 hasta 2014, interrumpida transitoriamente por la temporada 2015-2016, inducida por el efecto del“Niño” relativamente fuerte. Sin embargo, no se registró un aumento significativo de los derrames en las subsiguientes temporadas, agravándose en 2018 y llegando a un límite crítico en la temporada nival 2019.

En el río San Juan, conforme al análisis de sus derrames anuales, se observa una tendencia decreciente de la oferta hídrica. Cabe destacar, que el módulo del Río San Juan pasó de un valor promedio de 1960 hm3/año para el periodo 1910-1919 a un valor de aproximadamente 1200hm3/año, tomando como periodo de tiempo los últimos 10 años desde 2010-2019, lo que implica una reducción de e casi del 40% de la oferta hídrica anual. 

Figura 1. Histórico de derrames sobre la cuenca del Río San Juan. Fuente: Departamento Hidráulica (Gobierno de San Juan).

El derrame total observado en el Río San Juan durante el ciclo 2019-2020 fue de 636 hm3.

Si tomamos como referencia los derrames acumulados, en las tres sequías históricas que corresponden a los años 1968-1969; 1970-1971 y 2014-2015, podemos concluir que el periodo 2019-2020 se encuentra como uno de los ciclos de mayor sequía histórica observada sobre el Río San Juan. 

Cabe aclarar que sobre el cauce del Río San Juan existen actualmente construidos tres embalses: Ullum, Caracoles y Punta Negra. La suma de las capacidades de embalse de los mismos es de 1362 hm3.

En junio de 2019 se licitó la segunda etapa del embalse Tambolar que tendrá una capacidad de 605 hm3. Una vez finalizado dicho dique, la capacidad total de embalse aumentará a 1967 hm3.

La construcción de estas represas sobre el cauce del río San Juan ha demostrado ser de gran utilidad para el almacenamiento de agua, atenuando el déficit entre la oferta y la demanda, sobre todo en periodos de escasez hídrica. Por tanto, es menester señalar que  hoy en día los diques se encuentran en su cota más baja.

Según estudios realizados en los Glaciares de la provincia, estos se encuentran en franco retroceso, lo que implica que la reserva que ellos representan está disminuyendo paulatinamente.

La demanda de agua en nuestra provincia se compone de la siguiente manera: riego agrícola, consumo de la población y de las actividades industriales. Además, existen pérdidas por evaporación e infiltración a lo largo de toda la red de embalse y distribución.

Tal como comentamos anteriormente, en los últimos 10 años (desde la temporada 2009/2010 a la temporada 2019/2020), el escurrimiento del Río San Juan ha sido en promedio de aproximadamente unos 1200 hm3/año, de los cuales lo derivado a riego en el sector de la producción agrícola en promedio fue del 83%, es decir aproximadamente unos 1000 hm3/año.

El consumo de agua por parte de la población y de las actividades industriales (más de 900 industrias instaladas en el Valle de Tulum, Ullum y Zonda es de aproximadamente unos 100 hm3/año, es decir un 8% del recurso hídrico del Río San Juan (teniendo en cuenta los casi 1200 hm3/año promedio de los últimos años).

Se estima que el promedio anual de pérdidas por evaporación e infiltración en los embalses es de aproximadamente unos 100 hm3/año, es decir un 8% del escurrimiento promedio anual del Río San Juan. Este valor varía según la cota en la que se encuentren los embalses, cuando la cota es más alta (es decir que el espejo de agua es de mayor tamaño), existen mayores pérdidas por evaporación, y viceversa cuando los embalses contienen menor cantidad de agua. Asimismo,  existen también pérdidas por evaporación e infiltración en las redes de distribución principal y en los canales de riego, de los cuales actualmente no se tienen valores exactos.

Debido a la falta de agua superficial será necesario aumentar la extracción del agua subterránea para cubrir el faltante en la demanda, lo que provocará un aumento de los costos de producción asociado a costos por uso de energía eléctrica, produciendo de esta manera un impacto considerable en la economía de la provincia.

A partir de lo expuesto anteriormente, podemos recalcar que existe un impacto negativo en el desarrollo socioeconómico de los oasis de regadío de la provincia. Esto genera en los sectores productivos una gran incertidumbre sobre el devenir futuro ya que se avizora un panorama de escasez hídrica muy complejo, lo que deja en evidencia que deben diseñarse y aplicarse políticas que apoyen a la valoración y la eficiencia en el uso del recurso. Esta realidad se ve aún más acentuada en los productores de secano que están afectados además por la sequía, sin acceso al agua en cantidad y calidad.

Teniendo en cuenta la realidad de crisis hídrica por la que está atravesando nuestra provincia, desde la Dirección Observatorio Ambiental se vienen desarrollando una serie de acciones que tienen como objetivo el monitoreo y control de la calidad del recurso, entre ellas se destacan por un lado la red de estaciones de telemonitoreo de calidad de agua que se vienen instalando en el cauce de los principales ríos de nuestra provincia; y el “Programa integral e interinstitucional de monitoreo de calidad de agua superficial sobre el cauce de los Ríos San Juan y Jáchal”.

Las estaciones de monitoreo de calidad de agua son equipamientos tecnológicos compuestos por sensores de calidad de agua (pH, Turbidez, Conductividad, Oxígeno Disuelto y Temperatura), un sistema de adquisición de datos (PLC), y un módem de comunicación (el mismo puede ser con conectividad celular o satelital dependiendo del tipo de conexión que se posea en el lugar de instalación). Actualmente la red está compuesta por cuatro estaciones instaladas en el cauce del Río San Juan y una estación en el cauce del Río Jáchal (próximamente se estarán instalando dos estaciones más). Las mismas se detallan a continuación:

  • Río San Juan:
    • Estación Villa Nueva: Esta estación se encuentra ubicada en el puente de Villa Nueva, en el departamento de Calingasta, sobre el cauce del Río Castaño. La misma está equipada con 4 sensores de calidad de agua (pH, Conductividad, turbidez y temperatura) y un módem con conectividad satelital. Actualmente dicha estación se encuentra en reparación.
    • Estación Barrealito: Esta estación se encuentra ubicada en la micro usina de Barrealito, en el departamento de Calingasta, sobre el cauce del Río Calingasta. La misma está equipada con 4 sensores de calidad de agua (ph, Conductividad, Turbidez y Temperatura) y un módem con conectividad satelital. 
    • Estación Los Patos: Esta estación se encuentra ubicada en la localidad de Barreal, en el departamento Calingasta, sobre el cauce del Río Los Patos. La misma está equipada con 4 sensores de calidad de agua (pH, Conductividad, Turbidez y Temperatura) y un módem con conectividad celular. 
    • Estación Partidor Ignacio de la Roza: Esta estación se encuentra ubicada en el Partidor Ignacio de la Roza, en el departamento Ullum, sobre el cauce del Río San Juan. Está equipada con  4 sensores de calidad de agua (pH, Conductividad, Turbidez y Temperatura) y un módem con conectividad celular. 
  •  Río Jáchal:
    • Estación Pachimoco: Esta estación se encuentra ubicada en el Dique Partidor Pachimoco, en el departamento Jáchal, sobre el cauce del Río Jáchal. La misma está equipada con  4 sensores de calidad de agua (pH, Conductividad, Turbidez y Temperatura) y un módem con conectividad celular. 

Por otro lado, en el ámbito del Observatorio Ambiental se ha conformado la “Mesa de agua”, un espacio integrado por distintas instituciones vinculadas a la gestión e investigación del recurso hídrico en la provincia. Como parte de las acciones impulsadas por esta mesa, se destaca la conformación de un SIG de Monitoreo de Agua. Este sistema de información apunta a integrar y socializar los distintos puntos de monitoreo del recurso hídrico llevados a cabo por las distintas instituciones, estableciendo protocolos unificados de monitoreo, como así también establecer nuevos puntos de muestreo en sitios específicos de interés.  

Figura 2: Ubicación geográfica de los puntos de monitoreo de agua. Fuente: Observatorio Ambiental (SEAyDS).